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lunes, 2 de mayo de 2011

Presentación de '101 pulgas'

Presentación de las 101 pulgas

El martes 3 de mayo, a las 19,00 en la Casa de la Cultura de Azuqueca de Henares (y el miércoles 4 de mayo a las 19,30 en la FLLIC de Cuenca), se presentará el libro 101 pulgas, escrito por Paula Carballeira, Pablo Albo, Pep Bruno, Pepe Maestro y Félix Albo, de la editorial Palabras del Candil. Este libro es la reiteración de la propuesta que presentaba 99 pulgas, un libro escrito por tres de estos autores en el que había 99 cuentos breves.

En esta ocasión, cada autor ha escrito veinte cuentos breves, brevísimos en algunos casos, intensos, divertidos, deliciosos, sorprendentes, tiernos, fieros, agudos, ingenuos, sencillos... y picosos, siempre picosos: cuentos que pican y a los que hay que volver una y otra vez (porque el comer y el rascar, todo es empezar).

La ilustración de cubierta es de Mariona Cabassa, magistral, como siempre. Y el prólogo es otro regalo excepcional, un prólogo-pulga (de ahí el 101 del título) escrito por Charo Pita y que dejamos aquí como muestra para ir abriendo boca.


PRÓLOGO A LAS 101 PULGAS, de Charo Pita

Mientras su discípulo consultaba los tomos más gruesos de las enciclopedias y meditaba sobre lo escrito, el maestro se sentaba frente a una cabaña leyendo y releyendo una pequeña historia que alguien había garabateado en uno de sus muros.

--Maestro, le reprochó un día el discípulo. Habiendo en el mundo tantos libros hermosos y profundos ¿qué hacéis ahí sentado, recitando una y otra vez esa historia escrita en una simple frase?

Sin apartar la vista de la pared, el maestro le respondió:

--Observo que prefieres el elefante a la pulga.

Pensando que el maestro lo estaba poniendo a prueba, el discípulo no dudó en replicar:

--Naturalmente. Me gusta salir de vez en cuando a la selva para admirarlo. El elefante es el rey de los animales, poderoso, fuerte, hermoso…

--Y tan pesado que puede aplastarte, añadió el maestro. Hubo un tiempo en que disfruté del elefante, pero ahora prefiero la pulga. Es la reina de lo conciso. En su pequeño cuerpo reúne el poder, la fuerza y la hermosura del elefante. Además, no tienes que salir a buscarla, ella te encuentra en cualquier parte y una vez que te encuentra…

En ese preciso instante, el discípulo se levantó de un salto y comenzó a

sacudirse la ropa.

--¡Maestro!¡Maestro!, gritó. ¡Una pulga! ¡Me pica!

--Pues ráscate, hijo, le recomendó el maestro al tiempo que se ponía en

pie. Ráscate como yo me rasco.

Y así, sin decirse ni una palabra más, desaparecieron sendero arriba: el discípulo despellejándose el cuerpo con las uñas; el maestro murmurando una y otra vez la historia escrita en la pared.

Cada uno rascándose su pulga.

sábado, 1 de agosto de 2009

2009 de cosecha para Pablo Albo


La narración oral es una siembra, un aprendizaje quizá lento y sin duda continuo. Pablo Albo lleva muchos años de siembra y de cosecha oral, pero si 2008 fue un año de premios, parece que 2009 está siendo para él un año especialmente cargado de libros, en troncos muy diversos y con la compañía o el canto de ilustradores asimismo diversos. A falta de Diógenes, y solo en estos meses de 2009:
  • La sopa quema, ilustrado por André Letria, OQO
  • Melena, ilustrado por Riki Blanco, Factoría K
  • Inés Azul, ilustrado por Pablo Auladell, Thule
  • Marabajo, ilustrado por Jesús Aguado, Anaya
  • El último canto, ilustrado por Miguel Ángel Díez, OQO
  • 37 tortugas, ilustrado por Inés Vilpi, Mil y un cuentos

martes, 5 de mayo de 2009

Marabajo, de Pablo Albo


Para Pablo Albo, Marabajo es un libro sin pies ni cabeza (ningún libro los tiene). El autor se concentró en hacer un uso creativo del lenguaje, abusar de los juegos de palabras y buscar las situaciones más descabelladas posibles, aunque para ello tuviera que incluir historias de amor o aspectos que pudieran resultar entrañables. Con tanto lío olvidó dar prioridad a la educación en valores, incluir aspectos edificantes, conductas ejemplares y... en fin, ya me entienden.

A decir del jurado es "una historia ingeniosa, divertida, ágil, con un estilo narrativo propio y personal, un buen gusto por jugar con las palabras y utilizar el lenguaje como divertimento, lenguaje abierto que, en cierto modo, invita a la participación del lector".

Cuenta la expedición emprendida por entre veinte y treinta cangrejos y un calamar gigante que nació prematuro en busca del dueño de una bota que cayó en el mar. En el trayecto se verán afectados por los acontecimientos que ocurren mar arriba y mar abajo. Pedirán consejo al mejillón más anciano del océano, conocerán a las tres gambas rojas más filósofas del mundo, descubrirán perlas transparentes y vivirán lluvias de pétalos de margarita y otras cosas que callamos, siempre bajo la mirada atenta y vigilante de los erizos de mar. Al final acabarán en la Bahía de los Doce Puentes (de donde es originario el autor y que es uno de los mejores sitios para estar). Allí tiene lugar el desenlace que no desvelamos.

Pablo Albo reconoce que en el proceso de escritura se decía a menudo a sí mismo: "¿A que no eres capaz de dejar eso" y le daba la risa y se le olvidaba borrarlo.

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